EL AUTÓMATA DE LA GUERRA
Hace 23 años, en un campamento de las Farc en lo más profundo del río Caguán, conocí sin saberlo al temible Mono Jojoy. En 1987, el presidente Virgilio Barco había heredado del gobierno de Belisario Betancur una tregua nacional con las Farc que era prácticamente imposible de verificar. Con el ánimo de ver cómo se encontraban fórmulas que permitieran hacer de esta tregua un instrumento más efectivo, viajaron a Remolinos del Caguán el entonces comisionado de paz del presidente Virgilio Barco, Carlos Ossa, en compañía del director del Plan Nacional de Rehabilitación, que en ese momento era Rafael Pardo. Tres periodistas fuimos con ellos: Enrique Santos Calderón, Hernando Corral y yo. Siga leyendo...

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