UN CORAZÓN SIN SEXO O NOMBRE
Todos somos seres humanos, nacemos con una características especiales y propias, entre ellas está, la posibilidad de sentir, palpar oler, tocar o gustar, de la misma manera estamos en la capacidad de sentir sensaciones de orden sexual, gracias a algunos elementos anatómicos con los que contamos cada uno de nosotros.
De la misma manera es válido aclarar que también somos merecedores de un corazón, una mente, una forma de ser y un género sexual.
Teniendo presente la cantidad de herramientas, por llamarlo de alguna manera, con las que contamos los seres humanos, es importante resaltar algunos elementos que son de igual importancia para el desarrollo humano, y es la libertad con la que nacemos y el libre desarrollo de la personalidad, que nos da el aval para efectuar cada una de esas capacidades, en el momento, el lugar, y con la persona que queramos compartirlas.
Cuando hablamos y juntamos libertad y sentimientos, podemos relacionar otros principios fundamentales como los valores humanos, que no nacen con nosotros pero si se construyen en el transcurso de la vida, con la ayuda de la familia, los amigos, el pensamiento propio y la capacidad de razonar por sí mismos, a partir de esta articulación, es posible hablar, desarrollar y analizar un sentimiento que se genera en todos los seres humanos, el amor.
Tomamos la palabra amor como un sentimiento que tiene el ser humano y que desarrolla de diferentes maneras en el transcurso de su vida, y no sólo de diferentes maneras, si no hacia diferentes personas que nos rodean como, los amigos, la familia, el trabajo, el estudio, o una pareja sentimental, también llamada conyugue, que toma este nombre cuando se hace una unión sentimental entre las dos personas, en donde se tiene como principio fundamental la seguridad y el vinculo amoroso de por vida.
Cuando sentimos amor se pueden sacar a colación algunos sentimientos que se despiertan en esa etapa de trance, como: el querer estar con la persona siempre, refiriéndose siempre, a mañana, tarde y noche, además, de querer compartir con ella todo en la vida, la comida, el llanto, la risa, la salud, el trabajo, y todo lo relacionado a la vida personal y social de los dos.
Si llegamos al punto de querer sentir y vivir ese proceso de enamoramiento por mucho tiempo y hacerlo cada vez más seguro, en donde se quiere tener la certeza de que la otra persona será parte de la vida de uno y uno de la de ella, además poder gritar a los cuatro vientos que el corazón ya tiene un dueño y que la visión del amor ya cogió el único rumbo; es coherente y lógico pensar en el matrimonio; definido como la unión entre dos cónyuges que deciden estar juntos durante el resto de sus vidas, con la seguridad de crear un lazo seguro y sin límites, además cerrado al amor de cualquier otra persona, con el fin de construir una sola persona, un sólo ser humano.
Entonces, el ser humano, es una creación de la vida que cuenta con unas características propias y con la libertad de usarlas y ponerlas en práctica, con, cuando y como lo quiera hacer, además esta en la capacidad de crearse unos valores humanos de vida que podrá compartir y efectuar en la situación, el momento, y la persona que quiera.
Luego de iniciar ese proceso de socialización con el propio ser, nacen algunos sentimientos como, el amor hacia las cosas, los momentos, los lugares o las personas.
En conclusión, somos seres humanos, tenemos la posibilidad de actuar libremente, además tenemos el acceso a cualquier otro ser humano, que por razones genéticas siente lo mismo y nació con los mismos elementos, desde el punto de vista sentimental, entonces, vale la pena aceptar el matrimonio entre las parejas del mismo sexo, porque finalmente hay algo que se tiene que rescatar en esa discusión legal, todas las personas tenemos derecho a enamorarnos, sentir placer, gusto, atracción y sentimientos hacia alguien, sin importar nada más que saber y tener la seguridad que somos seres humanos, con un corazón y un cerebro sin género de sexo, nombre o raza..
LOS INTERESES DEL PROCURADOR
Desde su elección como procurador en diciembre de 2008, Alejandro Ordóñez ha generado polémica por sus inclinaciones ideológicas, que por demás viola algunos derechos fundamentales previstos en la Constitución. Su marcado pensamiento conservador tuvo eco en un país y un Congreso que se ha volcado a esas doctrinas.
Ordóñez Maldonado fue electo con una aplastante mayoría impulsada por la aplanadora uribista y luego de un permanente contacto con varios miembros del Congreso a los que según varias denuncias, prometió puestos en una entidad que tiene libertad de elegir a más de 400 nuevos empleados.
Con el actual procurador todo empezó mal. El clientelismo fue el sello de su elección y su independencia quedó en entredicho para los analistas políticos del país. Alejandro Ordóñez pasó a ocupar un cargo de importante calibre para un gobierno que en su última etapa debía enfrentar los más duros cuestionamientos por sus conductas de corruptela.
El funcionario santandereano quedó convertido en el salvador de todo el círculo cercano a Uribe, que en algunos casos con pruebas fehacientes de culpabilidad, terminaron libres de culpa frente a escándalos de corrupción como la Yidispolítica, que reveló el modo como funcionarios compraron la reelección presidencial en el Congreso.
Ordóñez se siguió congraciando con un gobierno ávido de poder, al declarar constitucional una norma como el referendo reeleccionista, cuestionado por toda la clase dirigente colombiana que veía un daño a la democracia nacional.
De esta forma este abogado de la Universidad Santo Tomás empezó a tener poder conferido desde una mayoría uribista amparada en medios, clase política y el pueblo colombiano. La Procuraduría ya no sólo dejó de ser independiente de los poderes e intereses gobiernistas
Ahora, surgen denuncias contra el rector del ministerio público por irrespetar el carácter laico del Estado colombiano a partir de sus marcadas inclinaciones católicas; la dignidad de la mujer a través de su guerra con la Corte por la aprobación del aborto; e irse de frente contra los derechos patrimoniales de las comunidades homosexuales.
El procurador lleva un año y medio en su cargo, tiempo en el que la crítica política del conservador país que es hoy Colombia ha cuestionado su gestión, benefactora del interés propio y de unos pocos, alimentando aún más una impunidad que se ha vuelto ley en la historia judicial del país.
EL PEDESTAL DE URIBE
75% de buena imagen según la firma Gallup. El colombiano que por más tiempo ha gobernado al país y el que se convirtió en mesías, héroe o salvador de una Nación que estaba acercándose al sometimiento de la guerrilla más antigua del mundo.
Es Álvaro Uribe, el presidente que alcanzó las mayorías con su discurso de Seguridad Democrática, Confianza Inversionista y Cohesión Social; una combinación entre guerra y economía que para los expertos en estudios políticos es la necesaria para el éxito de un gobernante contemporáneo.
Con el ejemplo de Bush en Estados Unidos y con la lógica histórica para crear adeptos y nacionalismos, Uribe alcanzó el alto índice de popularidad, declarándose en guerra frontal con los enemigos que en los últimos 10 años habían asolado las poblaciones del país: las Farc.
La fórmula resultó ideal y el país se volcó en fanatismos hacia su presidente. Los medios se volvieron gobiernistas y las posibilidades de divergir se hicieron cada vez menores tras los exitosos resultados que conseguía el gobierno.
La disminución de tomas guerrilleras y secuestros, los golpes al secretariado y las Operaciones Jaque y Camaleón, fueron las credenciales que todos los días ponían en un pedestal la gestión de Uribe, sesgando los males que producía en otras orillas de la gestión gubernamental.
Álvaro Uribe utilizó los medios a su antojo y logró sacarles el provecho necesario, sin caer en lo que llamaba sus trampas por no interpretar a la opinión pública. Como le dijo al periodista de BBC Mundo, Julián Miglierini: “prefiero entenderme directamente con el pueblo y no con quienes pretenden interpretar la opinión”, demeritando la labor periodística que lo pudiera cuestionar.
El gobierno, que estuvo en constante campaña para mantenerse en el poder quién sabe cuántos años, utilizó su buen rating con la opinión nacional para validar su ideología, derechizar al país y hacerlo ignorar los múltiples escándalos de corrupción, crímenes y delitos que cometió su círculo más cercano de colaboradores.
Como la tela de la araña de la canción, los elefantes de los escándalos no lograron derrumbar a Uribe y él, en la percepción de los colombianos, salió victorioso y como el hombre que partió para bien la historia del país. El tiempo será quien juzgue esta premisa.
UN CORAZÓN SIN SEXO O NOMBRE
Todos somos seres humanos, nacemos con una características especiales y propias, entre ellas está, la posibilidad de sentir, palpar oler, tocar o gustar, de la misma manera estamos en la capacidad de sentir sensaciones de orden sexual, gracias a algunos elementos anatómicos con los que contamos cada uno de nosotros.
De la misma manera es válido aclarar que también somos merecedores de un corazón, una mente, una forma de ser y un género sexual.
Teniendo presente la cantidad de herramientas, por llamarlo de alguna manera, con las que contamos los seres humanos, es importante resaltar algunos elementos que son de igual importancia para el desarrollo humano, y es la libertad con la que nacemos y el libre desarrollo de la personalidad, que nos da el aval para efectuar cada una de esas capacidades, en el momento, el lugar, y con la persona que queramos compartirlas.
Cuando hablamos y juntamos libertad y sentimientos, podemos relacionar otros principios fundamentales como los valores humanos, que no nacen con nosotros pero si se construyen en el transcurso de la vida, con la ayuda de la familia, los amigos, el pensamiento propio y la capacidad de razonar por sí mismos, a partir de esta articulación, es posible hablar, desarrollar y analizar un sentimiento que se genera en todos los seres humanos, el amor.
Tomamos la palabra amor como un sentimiento que tiene el ser humano y que desarrolla de diferentes maneras en el transcurso de su vida, y no sólo de diferentes maneras, si no hacia diferentes personas que nos rodean como, los amigos, la familia, el trabajo, el estudio, o una pareja sentimental, también llamada conyugue, que toma este nombre cuando se hace una unión sentimental entre las dos personas, en donde se tiene como principio fundamental la seguridad y el vinculo amoroso de por vida.
Cuando sentimos amor se pueden sacar a colación algunos sentimientos que se despiertan en esa etapa de trance, como: el querer estar con la persona siempre, refiriéndose siempre, a mañana, tarde y noche, además, de querer compartir con ella todo en la vida, la comida, el llanto, la risa, la salud, el trabajo, y todo lo relacionado a la vida personal y social de los dos.
Si llegamos al punto de querer sentir y vivir ese proceso de enamoramiento por mucho tiempo y hacerlo cada vez más seguro, en donde se quiere tener la certeza de que la otra persona será parte de la vida de uno y uno de la de ella, además poder gritar a los cuatro vientos que el corazón ya tiene un dueño y que la visión del amor ya cogió el único rumbo; es coherente y lógico pensar en el matrimonio; definido como la unión entre dos cónyuges que deciden estar juntos durante el resto de sus vidas, con la seguridad de crear un lazo seguro y sin límites, además cerrado al amor de cualquier otra persona, con el fin de construir una sola persona, un sólo ser humano.
Entonces, el ser humano, es una creación de la vida que cuenta con unas características propias y con la libertad de usarlas y ponerlas en práctica, con, cuando y como lo quiera hacer, además esta en la capacidad de crearse unos valores humanos de vida que podrá compartir y efectuar en la situación, el momento, y la persona que quiera.
Luego de iniciar ese proceso de socialización con el propio ser, nacen algunos sentimientos como, el amor hacia las cosas, los momentos, los lugares o las personas.
En conclusión, somos seres humanos, tenemos la posibilidad de actuar libremente, además tenemos el acceso a cualquier otro ser humano, que por razones genéticas siente lo mismo y nació con los mismos elementos, desde el punto de vista sentimental, entonces, vale la pena aceptar el matrimonio entre las parejas del mismo sexo, porque finalmente hay algo que se tiene que rescatar en esa discusión legal, todas las personas tenemos derecho a enamorarnos, sentir placer, gusto, atracción y sentimientos hacia alguien, sin importar nada más que saber y tener la seguridad que somos seres humanos, con un corazón y un cerebro sin género de sexo, nombre o raza..
